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Colectivo Ecologista Guelaya de Melilla |
FONDOS MARINOS
Melilla se
encuentra situada en una posición geográfica de cruce de caminos.
La relativa proximidad del estrecho de Gibraltar nos coloca en un lugar privilegiado
desde el punto de vista marino, pues la corriente de agua atlántica que
entra hacia el Mediterráneo y pasa a escasas millas al norte del Cabo
Tres Forcas, al ser más fría que el agua mediterránea,
y al incorporar nutrientes, aumenta la productividad. Este efecto, que se va
perdiendo conforme nos separamos de Gibraltar, hace posible encontrar en nuestras
aguas límites de distribución de numerosas especies atlánticas
que están aquí presentes.
La presencia de tortugas marinas, como la tortuga boba o la láud, mucho
más rara, o la presencia de abundantes delfines
(delfín
mular, delfín común, delfín listado en menor medida, calderón
negro, calderón gris...) en nuestra aguas son en parte consecuencia del
efecto benefactor de la corriente atlántica y de la mayor anchura de
la plataforma continental africana, por lo que existe más vida aquí
que, por ejemplo, en la orillas del norte, en Andalucía. También
es de destacar la presencia esporádica por la zona de las últimas
focas monje del Mediterráneo.
Las costas de Melilla presentan dos sectores claramente diferenciados. Bajas y arenosas formando playas en el sur, acantiladas en el norte. La diferencia de sustratos (arena, roca...) y las actividades humanas determinan tres sectores claramente diferenciados en nuestra costa: la zona portuaria y sus proximidades, el vertedero de la punta del Morrillo y la punta de Rostrogordo.
La zona portuaria
presenta lugares más o menos degradados, según la cercanía
o lejanía a la bocana del puerto, que por tanto están empobrecidos
desde el punto de vista de la biodiversidad. Sin embargo, ello no evita la presencia
de numerosas especies que en el cantil del Cargadero de Mineral en 9 metros
de profundidad presenta 7 zonas claramente diferenciadas: una zona de salpicaduras
sobre plataformas mediolitorales que dan paso a comunidades de Codium en donde
es posible encontrar peces pelágicos seguido de comunidades de ascidias
y anémonas hasta llegar a la comunidad de fondo.
El sector de costa próximo a la punta del morrillo, desde el puerto
hasta la punta de Rostrogordo, está afectado por la contaminación
marina. Aguas abiertas al levante y sometidas a fuerte oleaje, los fondos están
cubiertos de fangos, escombros y chatarras como consecuencia del vertedero de
basuras de la ciudad, que actualmente se gestionan en una incineradora, aunque
se continúan con los vertidos de escombros, que inevitablemente van mezclados
con basuras, por lo que a los sedimentos contaminados durante décadas
de vertido siguen recibiendo, aunque con mucha menos intensidad, nuevos aportes
de contaminación.
Para encontrar
riqueza submarina en Melilla debemos desplazarnos hacia el norte. La punta de
Rostrogordo parece hacer de pantalla a la movilidad de la contaminación
del vertedero, por lo que los acantilados de Aguadú presentan mejores
condiciones para la vida. En sustratos rocosos incluyendo cuevas a partir de
10 metros de profundidad es posible encontrar comunidades del coralígeno
mediterráneo, de gran valor ecológico, distinguiendo 6 zonaciones
que comienzan con una cornisa superior de algas sobre ambientes pelágicos
del umbral, con crustáceos y espáridos. El fondo horizontal del
umbral presenta algas calcáreas y pardas con gorgonias y colonias de
hidrozoos. Las paredes y techos presentan briosos y polipos coloniales, que
en el fondo de la cueva se sustituyen por esponjas, ascidias, poliquetos y peces
de cueva. El suelo profundo es ocupado generalmente por morenas y grandes crustáceos.
Esta riqueza biológica, que aumenta si cabe al seguir la línea
del Cabo Tres Forcas hacia el norte, al alejarnos de los puntos de
contaminación,
ha provocado la candidatura de estos fondos como Lugar de Interés Comunitario
para su inclusión en la Red Natura 2000.
A los organismos
de vida fija se añaden en nuestras aguas numerosas migraciones de peces
que entran o salen del Mediterráneo (atunes, bonitos, pez de limón...)
y en general visitantes pelágicos, como las famosas aguasmalas, que a
veces se presentan en grandes cantidades en la playas durante las épocas
de baño. El fenómeno de migración regular de peces cerca
de la costa ha originado tradicionalmente una de las prácticas más
destructivas de nuestro entorno marino, junto con la contaminación, el
uso de dinamita para pescar, práctica nada selectiva, que pierde más
de la mitad de la pesca que mata, al irse al fondo los peces y no ser recuperados
y que fue denunciada en Melilla por biólogos marinos ¡hace 80 años!
Cuando el Cabo Tres Forcas era responsabilidad de las autoridades españolas
del Protectorado marroquí.
La información utilizada para esta descripción ha sido tomada de Bueno, I. Y González, J.A. (1996) Guía marina de la región de Melilla. Serv. Publ. Ciudad de Melilla.